Sus ofrendas mortuorias
Éstas definen un peculiar estilo que distingue a
Huaquechula de otros lugares en donde se lleva a cabo esta festividad, y es el
resultado de fusionar la tradición ornamental prehispánica de la región con la
estética de los altares de jueves Santo de la tradición católica; de ahí su
sorprendente aspecto monumental predominantemente blanco. Nos referimos a los
altares de “cabo de año”, dedicados a aquellos individuos de la comunidad que
fallecieron durante los meses previos a la celebración del primero de
noviembre.
Es importante distinguir entre las ofrendas tradicionales
y los altares de muerto recientes. Son estos últimos estructuras piramidales de
entre tres y cuatro niveles (semejantes a un pastel de bodas) erigidas
generalmente en el recibidor de las casas, a donde han de llegar las ánimas
para disponer del banquete que se les ofrece.
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